En esta reflexión basada en el evangelio de Lucas, se destaca la importancia de calcular el precio de ser discípulo de Jesús. Se invita a los creyentes a priorizar a Jesús por encima de las relaciones, a renunciar a los deseos personales y a depender exclusivamente de Cristo en todas las circunstancias.
Jesús insta a ponerlo por encima de padres, hermanos y deseos personales. Ser discípulo implica priorizar a Cristo sobre cualquier otra relación o afecto terrenal.
Ser discípulo implica renunciar a los propios deseos y anhelos, tomando la cruz de sumisión a Cristo. Es un llamado a seguir los deseos de Jesús por encima de los personales.
El discípulo debe renunciar a todo lo que posee y depender únicamente de Jesús. Es un acto de confianza total en Dios para suplir todas las necesidades y enfrentar cualquier circunstancia.
Ser discípulo de Jesús implica un sacrificio y una entrega total. Es priorizar a Cristo sobre todo lo demás, renunciar a los propios deseos y posesiones, y depender totalmente de Él. Aunque el camino del discipulado puede ser difícil, vale la pena seguir a Jesús con dedicación y entrega. Que cada creyente pueda reflexionar y tomar la decisión de ser un verdadero discípulo de Cristo.