En esta enseñanza basada en Lucas 14, el pastor Juan Carlos Valencia invita a reflexionar sobre el costo de ser discípulo de Jesús. A través de este pasaje, se presenta la importancia de colocar a Jesús como prioridad por encima de las relaciones, los deseos personales y las posesiones.
Jesús enfatiza que para ser discípulo no solo se debe amarle por encima de padres, hermanos o cualquier relación familiar, sino ponerlo como la máxima prioridad en la vida.
El pastor destaca la importancia de renunciar a los propios deseos y anhelos para seguir a Jesús. Ser discípulo implica rendir nuestros planes y deseos a los pies de Cristo, aceptando Su voluntad sobre la nuestra.
El discípulo debe aprender a depender únicamente de Cristo, renunciando a la dependencia en posesiones, riquezas o cualquier otra cosa material. Esta entrega total permite experimentar la provisión y el cuidado de Dios en todas las circunstancias.
Ser discípulo de Jesús implica una entrega total, una dedicación absoluta y una dependencia exclusiva en Él. A pesar de los desafíos y sacrificios que conlleva, ser discípulo de Jesús vale la pena. Es una decisión personal y profunda que nos llama a colocar a Jesús en el centro de nuestra vida, por encima de cualquier relación, deseo o posesión. Que cada paso que demos nos acerque más a ser discípulos verdaderos de Cristo.